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Teatro "El Circulo"

Dirección: LAPRIDA 1201
Telefono: (0341) 4483784

SU HISTORIA - Un siglo de arte y cultura
Rosario daba a fin del siglo XIX una imagen nueva y pujante, sumandose desde un lugar de privilegio al proyecto de pais ideal. Muchos de los italianos y españoles que habian llegado con la ola inmigratoria, encontraron en esta ciudad la prosperidad que venian buscando. Para representar y escuchar la musica dejada en sus tierras lejanas, construyeron espacios como el Teatro "El Circulo" que jerarquizaba el nivel alcanzado.

En 1888 la Sociedad Anónima "Teatro La Opera" decide la construcción de un gran teatro lírico mediante un concurso de anteproyectos. Se otorga la obra a los Ingenieros arquitectos Cremona y Contri. Se inicia el edificio pero, por problemas económicos, se interrumpe cuando la construcción estaba en el primer piso. Abandonado. Sin destino preciso. Refugio de menesterosos. De sus laberintos y fosos nacerían historias misteriosas, la ciudad lo conocía como la Cueva de los Ladrones.

En 1889 el empresario Emilio O. Schiffner, con visión clara y objetivos comerciales, compra la Sociedad y concluye las obras contratando al Ing. alemán George Goldammer, especialista en acústica, quien rectifica los planos originales. La ejecución de la obra la lleva a cabo la empresa constructora Bianchi, Vila y Cía. Artistas de la talla de Luis Levoni y Beloti trabajaron en la yesería interior y exterior, así como en los frescos de la boca de escenario. Los magníficos frescos de la cúpula de la sala principal y el telón fueron obra de Giuseppe Carmignani, artista italiano que llegó a trabajar a nuestro país a fines del siglo XIX. Como curiosidad, este telón pintado con imágenes de la mitología griega, tiene uno con idéntica iconografía en el Teatro Regio de Parma, pero utilizando distintos colores.

Finalmente el Teatro "La Opera", así llamado por entonces, se inaugura el 4 de junio de 1904 con la puesta en escena de la ópera "OTELLO", de Giuseppe Verdi, significando un acontecimiento trascendental para la ciudad, tanto social como artístico.

Desde su inauguración fue escenario de las más importantes compañías líricas del mundo, llegándose a representar una ópera por día. Muchas compañías europeas llegaban por barco directamente a Rosario, antes de presentarse en Buenos Aires y Nueva York. Una vez en el teatro, los salones y camarines de los distintos pisos, hoy ocupados por diversos emprendi-mientos (Estudio de Comedias Musicales, Academia de Ballet Clásico Ruso, Opera de Rosario) albergaban a los artistas munidos de baúles con vestuarios y enseres personales. Prolongadas estadías obligaban a algunos a venir acompañados por sus familias. Y allí transcurría la vida entre función y función. Se contaba entonces con peluquería, talleres de costura, zapatería, y todos los oficios relativos a las óperas ofrecidas. Para dormir, hoteles y pensiones cercanas, eran los lugares obligados.

Pasaron por su sala algunos de los grandes nombres de la lírica y una verdadera pléyade de directores, concertistas, y compañías líricas, de zarzuelas y operetas. Entre las célebres personalidades podemos citar a Tita Rufo, Tito Schippa (1913-14), María Barrientos, Enrico Caruso (1915) -quien elogió y comparó su acústica con la del Metropolitan Opera House de New York, también Richard Strauss, Pietro Mascagni, Beniamino Gigli, Arturo Rubinstein, Andrés Segovia, José Iturbi, Igor Stravinsky, Friedrich Gulda, Ralph Votapek, Martha Argerich, Bruno Gelber, los violinistas Zino Francescutti, Jacques Thibaud, Yehudi Menuhin,Ruggiero Ricci, Jaime Laredo, Salvatore Accardo, Uto Ughi. Orquestas: I Musici, Cámara de Munich, Cámara de Estocolmo, Solistas de Zagreb, Cámara de Berlín, Bach de Leipzig, Cámara de Toulouse, Cámara de Praga, Johann Strauss de Viena, Pro Música de New York, Cuarteto de Filadelfia, las sinfónicas New Philarmonia Orchestra, de Londres, Filarmónica de Berlín, Orquesta Filarmónica de Moscú, la National Symphony de Washington bajo la batuta de Mstislav Rostropovich, Orchestra Sinfónica Nazionale de la RAI, Sydney Conservatorium Orchestra, Sinfónica de Milán, Sinfónica de Viena.

Transcurre el tiempo y la actividad decae; deja de ser económicamente rentable debido a un cambio de circunstancias: las crisis económicas y la aparición de nuevas formas de diversión.

En 1943, amenazado por el olvido, lo adquiere una sociedad que venía realizando desde 1912 actividades culturales en nuestra ciudad: "El Círculo de la Biblioteca". Sus miembros, quienes se reunían en la Biblioteca Argentina, necesitaban una sede propia. Al enterarse que el Teatro estaba a punto de ser demolido, tras un gran esfuerzo, compraron la propiedad. Desde entonces se llama "El Círculo" y sus socios, representados por una Comisión Directiva, no solo son los custodios de este valioso patrimonio histórico y arquitectónico, sino también mantienen una labor ininterrumpida en el quehacer cultural y social de nuestra ciudad.

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